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jueves, julio 7, 2022
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Los múltiples rostros del turismo

La globalidad impone costumbres y estilos de vida. Este fenómeno se refleja en las nuevas tendencias y modalidades que surgen en la industria turística, con la que los habitantes de la Riviera Jalisco- Nayarit mantienen una fructífera relación de interdependencia.

En el turismo existen cuatro grandes categorías: de aventura, esparcimiento, cultural y de negocios. Dentro de ellas hay subdivisiones que a su vez se mezclan entre sí. Por ejemplo, quienes trabajan a distancia también pueden practicar  deportes acuáticos y gustar de la diversión. Así se presentan variedad de combinaciones. 

Esta zona de la costa del Pacífico, además de su privilegiado entorno natural e infraestructura, ha desarrollado una cultura de servicio que responde a las preferencias de prácticamente cualquier tipo de visitantes. Para ilustrar esta afirmación vamos a contar la siguiente historia utilizando nombres ficticios.

Cuando hace cinco décadas Arturo Urrutia estudiaba en una universidad norteamericana, conoció  a Nancy Wallace, su  compañera de carrera. Se enamoraron y decidieron unirse en matrimonio. Ambos compartían la misma atracción especial por las playas, la naturaleza y el clima cálido, de manera que, sin dudarlo, eligieron  Puerto Vallarta para disfrutar su luna de miel. A partir de entonces  a la primera oportunidad viajaban a la paradisíaca región. El esplendor del entorno y la belleza de una ciudad enmarcada en su encantador sabor provinciano, fueron cómplices de aquel romance que culminaría con el nacimiento de sus tres hijos.  Samantha, Julián y Valeria.

Arturo se convirtió en un empresario exitoso y tuvo la visión de  comprar un predio en la Riviera. Construyó la preciosa residencia vacacional que la familia disfruta hasta el día de hoy. Arturo y Nancy  fueron parte de los pioneros del turismo de aventura en Bahía de Banderas. Se levantaban al amanecer,  subían a sus hijos a su  VW Safari, modelo muy reconocido en aquellos años,  y recorrían caminos de brecha para llegar hasta a algunas de las playas que por aquel entonces no eran de fácil acceso.  Nadaban en sus aguas y se deleitaban con los platillos que los pescadores les preparaban en sus rústicas palapas. 

Eran los inolvidables años del peace and love  y el rock and roll tocaba el alma de los jóvenes, como música y filosofía. El hecho de que Bucerías comenzaba a adquirir fama internacional como un coto del movimiento Hippie, ocasionó que la predilección que Nancy y Arturo sentían  por el lugar se hiciera más fuerte. De tal manera que la pareja compartió la caricia de olas y arena con  Íconos de los setenta como Bob Dylan, Dennis Hopper y Peter Fonda, que visitaban con frecuencia el fantástico paraje. 

El tiempo pasó y  Samantha, Julián y Valeria crecieron a la par de la Riviera y de su amor por ella. La casa se convirtió en punto de reunión para parientes y amigos.  La pandemia interrumpió por más de un año la nutrida concurrencia. Sin embargo, para celebrar las bodas de oro de Nancy y Arturo y cuando  la flexibilización del confinamiento y la nueva normalidad  lo permitieron, sus  hijos decidieron reabrir las puertas de la  residencia con una fiesta sensacional que volvió e reunir a familiares y amigos.

Acudieron personas de diferentes lugares de México, Estados Unidos e incluso de Europa. Algunas recurrieron a Airbnb  para conseguir hospedaje. Otros lo hicieron en hoteles boutique y resorts. Después de la celebración, los invitados disfrutaron una semana de alegría y diversión.  Los viejos pasaban horas platicando sus recuerdos a la sombra de las palmeras. A los jóvenes el día les parecía corto, con la energía a tope iban a  bucear y surfear, pasearon en bicis y  kayacs, rappelearon, y realizaron muchas otras actividades del turismo deportivo. Por las noches se trasladaban a Nuevo Vallarta a disfrutar de restaurantes, bares y antros. Valeria viajó desde Europa con su pareja Antonella, quedaron maravilladas con los nuevos sitios especializados en la categoría LGBT. 

Samantha y Julián comandaban el grupo de amantes de la ecología y el turismo sustentable. Visitaron comunidades indígenas, convivieron  con ellas y caminaron horas por la selva entre arroyos, ríos y cascadas, admirando la flora y la fauna. Practicaron yoga y se dejaron consentir en spas. Asistieron a ceremonias de temazcal y vivieron intensamente esa mística tradición de la cultura prehispánica.

Los invitados de todas las edades tuvieron el privilegio de avistar ballenas y lobos marinos. Los más pequeños gozaron la increíble aventura de liberar tortugas en compañía de los adultos.

Tres  generaciones la pasaron en grande. La reunión quedó grabada en sus corazones. Un primo de Arturo, al que no veía desde hacía muchos años, decidió comprar un inmueble en la región. Una nieta de Nancy, buena para las inversiones, se dedicó a consultar agencias de bienes raíces para adquirir un terreno, construir departamentos y rentarlos. Arturo y Nancy viven ya en Puerto Vallarta, sus parientes y amigos los visitan seducidos, como millones de turistas, por una región que no conoce límites para el turismo de aventura, esparcimiento, cultura, negocios y todas sus modalidades.

*programadestinosmexico.com

*labahiamasbella.com

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