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martes, agosto 16, 2022
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Asignatura pendiente

El pasado 5 de junio se celebró el día internacional del medio ambiente, evento que desde 1973 se lleva a cabo anualmente en diferentes ciudades, en esta ocasión la sede correspondió a Estocolmo, Suecia. Con una serie de encuentros entre gobiernos y ciudadanos, el conclave promovió la creación de una nueva era de cooperación internacional en favor de la precaria salud del planeta. Una asignatura pendiente que corresponde atender a la humanidad en su conjunto.

En general, la celebración careció de la difusión e interés que cabría esperar dada la relevancia del tema. Esto deja en claro un orden equivocado en cuanto a las prioridades frente al futuro de la Madre tierra.

Cuando se habla de desarrollo generalmente se piensa en actividades como la industria, economía, infraestructura, entre otras, que pueden medirse de manera tangible en cifras. En todos estos renglones la Riviera Jalisco-Colima-Nayarit se ha desempeñado con éxito y merece una excelente calificación. Sin embargo, sin el cuidado y preservación del entorno natural, su activo más valioso, los logros se vendrían abajo.
Hay quienes todavía ignoran las advertencias sobre la devastación ecológica y sus graves consecuencias. Piensan que se trata de un asunto que no les atañe directamente, de un problema que otros tendrán que resolver.
Resulta esperanzador que tanto en lo individual como en lo colectivo, por toda Bahía de Banderas se expande una cultura ecologista. Cada día son más quienes asumen su compromiso y actúan en consecuencia. La industria inmobiliaria de Bahía de Banderas es prueba de ello y sus avances son evidentes. Para este sector, la postura ambientalista ya pasó de ser una moda romántica y glamorosa para convertirse en una convicción.
Aún no desaparece del todo la idea de que es más caro construir y operar inmuebles tomando en cuenta el impacto ambiental. Las evidencias demuestran todo lo contrario.
Los beneficios por cumplir con las medidas ambientales se reflejan en diferentes rubros. El mercado muestra preferencia por los inmuebles diseñados bajo el concepto de sustentabilidad. Desarrolladores y empresarios de bienes raíces lo saben y por ello incluyen en su oferta la protección al entorno como una de sus principales ventajas competitivas. Al respetar los reglamentos se obtienen prerrogativas fiscales y se facilita la realización de trámites. Por otro lado, el uso razonable de los recursos naturales como agua y energía, se traduce en un ahorro considerable.

La Riviera no cesa de recibir visitantes y de aumentar su número de habitantes lo que deriva en mayor demanda de vivienda. Un escenario que presenta un enorme desafío ambiental. La disyuntiva es crecer sin planeación, en forma caótica o hacerlo ordenadamente evitando o aminorando el daño a la naturaleza. Cuando se ponen en juego el talento y la creatividad, la segunda opción adquiere viabilidad.

Resulta alentador que Bahía de Banderas se haya convertido en un muestrario de técnicas de construcción que protegen el medio ambiente, la Bioarquitectura es una de ellas. Su propuesta consiste a grandes rasgos, en retornar al origen creando espacios sanos respetando la naturaleza. Procedimiento que ya utilizaban culturas ancestrales para vivir en armonía con su entorno. El concepto prioriza la utilización de materiales naturales, libres de productos tóxicos, uno de sus objetivos más relevantes es edificar viviendas autosustentables por lo que implementa sistemas de eficiencia energética y el uso racional de los recursos naturales.
Reconforta ver que en este paraíso el enjambre de concreto no haya terminado por devorar una naturaleza maravillosa. La industria inmobiliaria hace una importante aportación para que podamos seguir disfrutando de este privilegio y merece reconocimiento. Queda comprobado que las ventajas y comodidades de la vida moderna, no necesariamente tienen que agredir al medio ambiente.
El calentamiento global es consecuencia de la inconsciencia y el egoísmo que todavía prevalece en una parte de la humanidad. El daño no distingue razas, credos o condiciones socioeconómicas. De la protección al medio ambiente depende la vida de todos. Una asignatura pendiente que sectores de la Riviera ya atienden como es debido. Sin embargo queda mucho por hacer y no es momento de bajar la guardia.

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